martes, 4 de mayo de 2010

Aprender a ser estudiante Universitario: una tarea complicada y necesaria


                          INGRESAR A LA UNIVERSIDAD
(Versión revisada y ampliada del texto publicado en: Vélez, Gisela (2002) Aprender en la Universidad. La relación del estudiante universitario con el conocimiento. Editorial Universidad Nacional de Río Cuarto. I.S.B.N.950-665-203-1. Proyecto de Investigación Aprobado y subsidiado por SecyT UNRC.)
                                 Aprender el oficio de estudiante universitario

Según cifras oficiales, cada año unos 300.000* (*Cifra publicada en el Diario Clarín, domingo12 de julio de 2005. Según un estudio de la Dra. Goldenhersch
(2005) este dato debe revisarse, puesto que el número real de ingresantes no llegaría a 200.000 por año.
) jóvenes comienzan sus estudios universitarios) en nuestro país , y cada año, los relatos de los ingresantes sobre sus primeras experiencias en la
universidad reiteran un escenario en el que se entremezclan las dificultades, los temores y las ilusiones. Este paisaje se renueva y se repite en el inicio de los cursos de ingreso, en ‘el primer día de clase’, en el caminar por el campus buscando lugares que se sienten extraños, en no saber a quién preguntar y en las otras grandes preguntas, a menudo calladas y sin respuestas ¿Serécapaz? ¿Podré seguir? ¿Me gustará esto? ¿Podré adaptarme? ¿Habré elegido bien? Interrogantes que se acentúan en el aula, frente a los nuevos lenguajes de la institución y del conocimiento que circulan en ella. Incógnitas que muchas veces se profundizan en el encuentro con quienes durante años ya han internalizado y naturalizado un modo de ‘vivir en la universidad’.
Las respuestas son inciertas, más allá de las situaciones individuales, es muy difícil encontrar certezas personales en un mundo marcado por la incertidumbre. Los cambios y las dudas alcanzan al saber científico, a las organizaciones sociales, a los modos de vida que creíamos ‘naturales’.
Pero la imprevisibilidad del futuro no se puede enfrentar con el desaliento, parece más sensato reconocerla como un desafío que nos exige entre otras cosas, asignarle valor a la duda y al error para seguir aprendiendo; algunos estudiantes parecen haber reconocido esto durante sus primeros meses en la universidad:

En varias ocasiones fueron muchas las dudas que luego desaparecieron al mismo tiempo que fueron apareciendo otras, pero veo que así estoy aprendiendo por eso es queno me preocupa (Lara, UNRC, 1999).
Me costaba asumir la “responsabilidad” de elegir mi futuro, tenía miedo a equivocarme,
al fracaso, a la pérdida de mi tiempo, aunque luego no lo consideraría así,
porque comprendí que equivocarse no es perder tiempo, sino que es ganar experiencias,
cosa que he ido madurando en el transcurso de menos de un año de vida universitaria
(Valentina, UNRC, 1999)

Las experiencias de muchos ingresantes y numerosas investigaciones sobre ellos, nos ayudan a comprender algo que parece obvio y al mismo tiempo (o quizás por eso mismo) inadvertido, se aprende a ser estudiante universitario; también hemos aprendido a ser estudiantes secundarios, así como otras formas de ser y de participar en diferentes situaciones sociales; si somos capaces de reconocer esto y de actuar sobre esos aprendizajes, tenemos alguna ventaja.
Al ingresar a la universidad se produce un nuevo encuentro (o desencuentro) con los conocimientos,
científicos, filosóficos o literarios propios de la carrera elegida; pero también con una cultura
particular que requiere la apropiación de sus códigos, sus costumbres, sus lenguajes y lugares
... y esto lleva un tiempo; tiempo en el que se va conociendo y reconociendo esta nueva cultura
y en el que además cada sujeto se va pensando a sí mismo como partícipe (o no) de ella.
“Cuando comencé mi vida universitaria tuve que familiarizarme con muchos términos
desconocidos para mí, como por ejemplo el de alumno promocional, regular o
libre. Tuve que aprender a conocer y manejarme con códigos completamente diferentes
a los que utilizaba...” (Valeria, UNRC, 1999)
Diversas investigaciones se han ocupado de estudiar el ingreso universitario y ayudan a comprender
la situación. En un estudio realizado en Francia sobre el pasaje del nivel secundario a la
universidad, el investigador describe ‘tres tiempos’ por los que transitan los ingresantes:
Las palabras de los estudiantes que incorporamos en este escrito pertenecen a alumnos que ingresaron en el año
1999 a las carreras del Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
Ellos relataron sus experiencias como estudiantes universitarios al finalizar el primer cuatrimestre del cursado.
Alain Coulon (1993) Ethnométhodologie et Education, París. PUF; citado por Teobaldo (1996).
• el tiempo del extrañamiento, en el cual el alumno entra en un universo institucional desconocido,
cuyas pautas ‘rompen’ el mundo que acaba de dejar, que le es ciertamente familiar.
• el tiempo de aprendizaje, en el cual el alumno se adapta progresivamente a las nuevas reglas
institucionales, lo que supone un proceso de resocialización con las reglas del nuevo nivel y de
la institución específica a la que ingresó y;
• el tiempo de afiliación, en el que el estudiante adquiere el dominio de las nuevas reglas. La
afiliación describe el proceso por el cual un sujeto es protagonista de una conversión que se
manifiesta, fundamentalmente, en su capacidad de interpretar los significados institucionales,
condición que le permite tanto ajustarse a las normas como transgredirlas.
Estos tiempos no son iguales para todos y tampoco significan una suerte de evolución natural;
sería falso pensar que este aprendizaje es una mera ‘cuestión de tiempo’. El oficio de estudiante
se aprende, no sin esfuerzo y en la interacción con situaciones que adquieren características particulares
en cada institución; la misma cultura de la universidad puede reforzar el extrañamiento
o contribuir a la afiliación.
Otra investigación, llevada a cabo en la Universidad Nacional de Córdoba, muestra
cómo ciertas prácticas que se presentan como típicas en algunas facultades “ahondan el extrañamiento
de los alumnos ingresantes frente a la institución” (Ortega, 1996:10). El distanciamiento
de los docentes, la fragmentación de los contenidos, la excesiva formalización del conocimiento,
la ritualización de las evaluaciones, la distancia y el aislamiento entre las cátedras, son citadas en
este trabajo como sospechosas de contribuir a la deserción estudiantil.
El ingreso a la universidad marca cambios importantes en relación a la escuela secundaria,
una mayor exigencia curricular está unida a una mayor flexibilidad en el orden para aprobar las
materias y en los requisitos de asistencia, lo que significa también mayores responsabilidades y
mayores riesgos de que se acumulen las tareas y se produzcan encrucijadas (Ortega, 1997). 
Las palabras de los ingresantes expresan claramente algunas de estas cuestiones:

“Cuando llegó el momento en el que debía optar por qué carrera elegir para luego poder inscribirme, tuve miedo, ansiedad y sentía mucha angustia, porque cambiaba a todos mis compañeros y tenía que insertarme en un grupo de gente nueva, de otros lugares y con otras expectativas iguales o distintas a las mías.
Veía a la Universidad como algo demasiado grande para poder manejarme. Pues en el secundario sólo iba a una misma aula y siempre en un mismo horario, todo estaba perfectamente sincronizado, no por mí, sino por la institución. Ahora la única responsable de las asistencias, de los horarios y la organización de mis planes sería pura y exclusivamente yo.” (Valentina, UNRC, 1999)

“Universidad, palabra que me parecía tan grande, hasta que hoy en día me toca
descubrirla. En ella las cosas son totalmente distintas al secundario, el ritmo de estudio, las horas de clase, los profesores, y por sobre todo debemos ser nosotros mismos, acá no tenemos al profesor que nos pide la carpeta para corregir los errores, ni nos retan por charlar, sino que hay que adquirir mayor responsabilidad y tener lo suficientemente claro que lo que se está jugando es nuestro futuro...” (María Soledad, UNRC, 1999)

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Extraido del texto:
"El ingreso, la problemática del acceso a las culturas académicas de la universidad"
Autora: Doctora Gisela Velez- (Docente de la Unversidad Nacional de Rio Cuarto)
Publicado en: Colección Cuadernillos de actualización para pensar la enseñanza universitaria. Año 2 Número5. Noviembre de 2005.